Trabajando con los Suelos

Introducción

Es fundamental no descuidar a los suelos en cualquier clase de agricultura. Lamentablemente la agricultura “industrial” extractivista no tiene en cuenta esto y así ocurre que muchos oligoelementos fundamentales en la dieta humana (hierro, cobalto, níquel, zinc y muchos más) pueden faltar por no contar con un criterio de buen manejo de suelos.

La agricultura basada en la agroecología contempla un buen uso de suelos, para que ellos no pierdan todas sus propiedades fundamentales. Y por tanto, que podamos conseguir una alimentación saludable.

Por lo anterior, se trabajará con el tema suelos. Desde el punto de vista de su uso y cuidado para tener cosechas abundantes (según el tipo de suelo, el clima y otros factores) de manera sustentable en el tiempo, con lo que llamamos laboreo de suelos. Que son una serie de prácticas que apuntan a un uso racional de los mismos.

La idea es: Trabajar junto a los Suelos, favoreciendo la sustentabilidad a lo largo del tiempo.

Conceptos muy Importantes a tener en cuenta.

Trabajar con los suelos implica realizar una serie de trabajos. Que no tienen nada que ver con hacer una tarea muy esforzada y “sacrificada”. No, para nada. Si sabemos trabajar junto con el suelo, la tarea es de lo más grata para quien la realiza.

Se debe tener claro que es el laboreo. Lo definiremos como la serie de tareas que se llevan adelante con un suelo para poder descompactar. Esto es lograr mayor cantidad de porosidad y por tanto que se facilite la circulación de aire y de agua para la raíces (y para todo el resto de seres de un suelo) y para que el crecimiento de estas se vea favorecido.

Al descompactar con estas tareas, se mejora la estructura del suelo (tal como se había hablado de este aspecto) y por tanto mejoran las propiedades físicas y todas aquellas otras relacionadas con estas, como la biológicas y químicas. Se mejora la fertilidad edáfica (del suelo) y se puede lograr de que sea necesario aplicar nutrientes externos de manera escasa (abonos, fertilizantes, compost, etc..) o hasta ninguna.

Para realizar el laboreo de los suelos, se debe de tener en cuenta los conceptos de Laboreo Primario, Laboreo Secundario y las herramientas que son necesarias.

El mejor momento para laborear un suelo, esta definido por el contenido de humedad del mismo. Cuanto más seco, más duro será el trabajo y no será óptimo el estado de “afinamiento” del suelo. Y con mucha humedad, el suelo se puede presentar muy “plástico” y pegarse la tierra de las herramientas y los “terrones” al secarse pueden quedar muy duros luego para hacer el laboreo secundario.

El mejor momento para laborear un suelo es según un contenido de humedad del mismo. Y Esto es cuando el suelo se encuentra friable. O sea que al hacer una cinta de suelo entre nuestros dedos esta queda “escamosa”.

Laboreo Primario.

Se trata de la tarea más importante. Se realiza al inicio del descompactado. La herramienta por excelencia es la pala de corte, más que nada si el suelo esta altamente compactado. Tanto por si hace mucho tiempo que no se labora o como porque nunca se cultivó.

Lo que se debe hacer primero es sacar las plantas herbáceas que están por sobre la superficie, que en general son malezas.

Luego se procede a trabajar al propio suelo con la pala de corte. También se puede emplear la pala de dientes, pero en un suelo muy compactado puede dañarse la misma.

Se recomienda ver las fotos que se presentan más adelante, para apreciar de qué se trata el laboreo primario.

Con el trabajo se va logrando descompactar y se producen una serie de “terrones” (agregados) que luego se deberán de “afinar” con el laboreo secundario. Se debe buscar de desagregar lo más posible a estos terrones.

Laboreo Secundario.

Con este trabajo, se desagregan los grandes “terrones de suelo que se producen en el laboreo primario y además se puede hacer un trabajo muy eficiente eliminando malezas y así no tener que recurrir al uso de herbicidas.

Este trabajo se realiza con la azada y con el rastrillo, fundamentalmente.

Con la azada, mediante golpes con la cuchilla de la misma, se rompen esos terrones y quedan expuestas las malezas para ser quitadas con el rastrillo y además expuestas al sol las que no se retiran.

Con este “afinado de los terrones” disminuye el tamaño de las partículas de suelo y se logra así facilitar la siembra de las semillas y el transplante de plantines al lugar definitivo. Porque se mejora en contacto entre la misma semilla y las raicillas con la húmedad del suelo.

Se recomienda ver las fotos que se presentan más adelante.

Las herramientas.

Para poder trabajar junto a los suelos, se debe de contar con ciertas herramientas, fundamentales para una exitosa implantación de los cultivos.

Las herramientas de Laboreo Primario.

Se distinguen las que son de Laboreo Primario de las de Laboreo Secundario.

La pala de corte o chata. Resulta fundamental para poder realizar el laboreo primario de un suelo que se ha compactado….o sea que esta duro e impenetrable para poder sembrar. Lo recomendable es poder trabajar con trozos de suelo más bien delgados de no más de 15 cm. de espesor para no sufrir luego de dolores y para hacer un trabajo más eficiente.

 

La pala de dientes. Es una herramienta de laboreo primario, para descompactar el suelo durante esta tarea. El inconveniente que se viene presentado con esta herramienta, es que sus dientes son muy débiles en muchos suelos compactados y por eso se recomienda a la pala de corte. La de dientes se puede utilizar después de unos meses, una vez que el trabajo fue bien realizado con la pala chata.

 

La pala de corte resulta ser más fiable que la dientes en los suelos compactados. Se observa esto mucho mejor en los suelos arcillosos o pesados.

 

Contar con la azada es fundamental para continuar con el laboreo secundario de suelos. Se pueden romper los terrones formados por el trabajo de la pala de corte y “afinar” así al suelo. Ya de paso se puede ir realizando un control de la malezas (llamado control cultural, con el trabajo).

 

El rastrillo. Es una herramienta de laboreo secundario, que ayuda a afinar al suelo con sus “dientes”. Se pueden sacar restos de malezas que pueden ser muy perjudiciales para los cultivos. Y lo más importante….es que se mejora mucho el contacto entre las semillas y el suelo húmedo (y lo mismo se puede decir de las raíces de las plántulas trasplantadas).

 

Este es el escardillo. Otra herramienta de laboreo secundario. De un accionar similar a la azada y semejante en la forma. Pero más pequeño. Pero cuenta con dos “pinchos” que resultan muy útiles para remover las malas hierbas (como la gramilla).

Fotos de Laboreo Primario.

 

Laboreo primario de suelo con la pala de corte. Se va cortando pan a pan de suelo y así se va descompactar el mismo. Se generan terrones que luego deberán de romperse en el laboreo secundario.

 

Obsérvese el pan de tierra que se extrae para posteriormente colocarlo por delante del operario para lograr desagregarse de la mejor manera posible.

 

Al final del laboreo primario, se pueden apreciar los “terrones” muy gruesos. estos agregados de suelo muy groseros, no aseguran el éxito de nuestros cultivos. Se debe de “afinar” la cama de siembra final para poder cultivar. Es necesario comenzar a realizar el laboreo secundario del suelo. Usaremos azadas y rastrillos básicamente.

 

Fotos de Laboreo Secundario.

La azada. Fundamental para realizar el laboreo secundario, rompiendo terrones y lograr un suelo apropiado para semillas tan pequeñas como las de perejil.

 

Trabajando con rastrillos para culminar al laboreo secundario. Se puede apreciar cómo se trabaja de lado a lado con las herramientas. Es la mejor manera para abordar al suelo de manera óptima. Se controlan de manera mecánica a las malezas, como la gramilla.

 

La terminación del laboreo secundario se va realizando con el rastrillo. Obsérvese como no aparecen malezas. es muy importante durante esta tarea realizar el desmalezado y así evitar problemas posteriormente.

 

En la tarea de afinar al suelo, empleando los rastrillos. Los terrones groseros del laboreo primario impiden el desarrollo de las semillas y que en los trasplantes de plantines tenga éxito. Obsérvese como se le va dando la forma al cantero: alto en relación del suelo para favorecer al drenaje.

 

Aquí se presenta la cama de siembra bien preparada. En este caso se puede apreciar el suelo bien suelto y descompactado, lo suficiente como para que el agua penetre al suelo y que humedezca a las semillas y le proporcione agua a los plantines trasplantados. Por supuesto, el crecimiento radicular se ve notablemente favorecido.

 

En Resumen

Se puede decir que el laboreo de los suelos es la actividad más importante a realizar sobre los mismos para la agricultura. Por eso el título de este trabajo: “Trabajando con los Suelos”, porque se pretende preparar la cama de siembra de una manera que sea respetuosa con el ambiente.

En posteriores trabajos se hablará más en específico de trabajar “dando vuelta al suelo” y de preparar “camas altas”.